Starbucks deja gran parte de su bastión europeo en manos de socios mexicanos

Alberto Torrado y Carlos Fernández tienen el reto de hacer florecer las cafeterías en el Viejo Continente, en tanto la empresa de Seattle se concentra en sus dos prioridades: China y EU.

Kevin Johnson nunca le dice que no a una fiesta, y menos si es mexicana, y jamás si es para rebasar la marca de las 1,000 tiendas de Starbucks que su socio Alsea ya opera en México y América Latina. Así que el director general (CEO) de Starbucks se apersona en el sur de la Ciudad de México en una tienda tipo Reserve, el concepto de lujo con el que quiere mejorar los márgenes y recrear, de nuevo, la forma en que sus clientes toman café.

El propio Johnson, que en abril cumple dos años como CEO, saborea un café de grano etíope, preparado en sifón, lo cual, explica, resalta la pureza del grano. “Venimos a celebrar”, dice en entrevista. Por separado, en la misma reunión, Alberto Torrado, presidente del consejo de Alsea, cuenta a Forbes México que, en breve, la operación de la firma rebasará las 1,500 cafeterías, pues suma las recién adquiridas en Europa, tanto las que la propia Starbucks le licenció, como las que se adjudicó al comprar Grupo Vips en España.

[Imagen convivio]

Leyenda: Alberto Torrado y Kevin Johnson, conviviendo con empleados de Starbucks.

Esa descarga de tiendas en manos de sus socios mexicanos, más las que la empresa de Seattle ya había entregado en 2016 a AmRest, del ex CEO y ex socio de Grupo Modelo, Carlos Fernández, pinta fuerte en el mapa estratégico de Johnson. De hecho, es un ingrediente en la receta con la que Starbucks quiere concentrarse en sus mercados más grandes.

Y Johnson no se tienta el corazón. Para lograr sus prioridades vendió activos, se endeudó para recomprar acciones y pagar dividendos y lanzó su máquina corporativa para recuperar el lustre y el brío en Estados Unidos y China.

La visita de Johnson a México y el reparto de sus tiendas en Europa y otras latitudes se produce en momentos de grandes cambios para la empresa, que van acorde con la visión que Johnson quiere imprimirle, así como con sus prioridades.

Por Lucía Pérez Moreno y Alejandro Ángeles 

Fuente: Forbes